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La normativa de cookies, ¿en proceso de defunción?

La normativa de cookies, ¿en proceso de defunción?

No hace ni un año aún, cuando fruto de una modificación legislativa por la vía del Real Decreto Ley, en el que se adaptaba la normativa española a la normativa europea en materias como los mercados del gas y la electricidad, también nos cambiaron la Ley 34/2002 – que es el marco de referencia normativo para todos aquellos que nos dedicamos a Internet y el Comercio Electrónico – en lo que respecta a la regulación de comunicaciones electrónicas y otras. Posiblemente muchos aún no lo conozcáis. Pues bien, aquí se modificaban dos aspectos principales: el uso de sistemas de "almacenamiento y recuperación de datos en equipos terminales de los destinatarios” – lo que vienen a ser las cookies – y la regulación de las comunicaciones por medios digitales.

Decía que estas modificaciones son fruto de la adaptación de la normativa europea, en concreto la Directiva 2009/136/CE. Tal normativa, nace derivada de la preocupación por el tratamiento que de la ingente información que circula todos los días por Internet se puede hacer a través de las herramientas tecnológicas. El método o sistema por excelencia para recabar información en Internet, viene de la mano del invento que desde Netscape, en concreto de su ingeniero Lou Montulli (solo los más viejos del lugar se acordarán de aquel emérito y revolucionario navegador, hoy desaparecido, que fue la puerta de entrada a Internet para algunos),  que son lo que se han venido llamar cookies. Estas consisten en pequeños ficheros de información, que se almacenan en el disco duro del equipo que usemos, a través de nuestro navegador. La información es depositada por los servidores de los sitios Web donde vayamos entrando. Luego, esos mismos servidores, pueden recuperar la información de nuestro equipo en futuras visitas al sitio en cuestión. En un principio, su uso se limitaba a recabar información sobre cuestiones técnicas, como son el tipo de equipo utilizado, la resolución de pantalla, el tipo de navegador, registros ya efectuados …; todo ello con el fin de mejorar la experiencia en el sitio Web. Pero claro, pronto esto evolucionó y esta fuente de información no ha sido limitada a simples cuestiones técnicas. Así. las agencias de publicidad las utilizan masivamente para conseguir información de los hábitos de navegación de los usuarios y no solo eso, también para conseguir un perfil de cada uno de nosotros como potenciales consumidores. Estos usos, por una parte pueden ser lícitos y muy útiles, como es el caso de la publicidad compartimentar y, otros, pueden rayar en lo ilícito por ser caso de espionaje o spyware, pero están en la esencia de Internet.

Los primeros en adoptarlo fueron los británicos, de la mano del ICO (Information Commissioner´s Office) el equivalente a nuestra Agencia de Protección de Datos, primeros en aplicar la norma (como año y medio antes que nosotros) y ahora los primeros en relajar su aplicación.

¿Qué nos pide la norma?, básicamente y sin entran en tecnicismos, que, por una parte,informemos si nuestro sitio Web usa o no usa cookies y señalar la finalidad. Por otra, la más importante, que recabemos una autorización expresa (autorización opt-in) del usuario para que permita la descarga de esos ficheros que llamamos cookies, bloqueando la navegación de éste si no se produce tal aceptación.

Llevar a cabo el procedimiento antes señalado, evidentemente es poner trabas a una fluida navegación. Así el ICO ha decidido recientemente suprimir la parada en la navegación de los usuarios para recabar el consentimiento expreso al uso de cookies, dejando limitada la obligación a la expresa información relativa al uso de cookies y su enlace a la política de privacidad del mismo para dar detalle del mismo. Es decir, procede a interpretar la norma en el sentido de recabar un consentimiento implícito en lugar del duro consentimiento expreso que pide la normativa, siendo la responsabilidad de los usuarios – previa transparente información – la que juegue a la hora de decidir si navega o no navega por tal o cual sitio.

No puedo por más estar de acuerdo con esta interpretación (aunque, de hecho, es un incumplimiento laxo de la norma tal y como está ahora). Poner "puertas al campo” nunca me pareció del todo adecuado, si tengo que elegir, opto por el ejercicio de la libertad bien informada.

¿Qué opinas tu al respecto? Compártelo con todos nosotros :-)

Escrito el  12 Feb 2013 9:54 en Legal  -  Enlace permanente

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