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Del productor al consumidor, la venta directa en el ecommerce

Del productor al consumidor, la venta directa en el ecommerce

Una de las opciones que el comercio electrónico nos abre es la posibilidad dedesintermediación de los canales tradicionales, facilitando, como opción de negocio y como oportunidad para el consumidor, la posibilidad que el fabricante o productor venta directamente sus productos, sin acudir a los intermediarios. Esta es una opción que está tomando cada día más peso en algunos sectores como el de alimentación, especialmente el hortofrutícola. Podemos pensar en iniciativas con tienda electrónica, es decir, ofrecer a través de la Red nuestros productos y cerrar la venta on-line o, simplemente, como catálogo y punto de contacto con el consumidor final.

Como vendedores nos vamos a encontrar con exigencias normativas (y evidentemente técnicas) que tendremos que tener en cuenta. Si del sector alimentario hablamos, la normativa española no contempla una especialización respecto de este tipo de venta, siendo las principales exigencias las relativas a higiene y manipulación alimenticia, con la posible normativa establecida por las respectivas Comunidades Autónomas en su ámbito de competencia.

Para otros sectores distintos del alimentario tendríamos que estar a posibles regulaciones sectoriales específicas, en todo caso, para la venta en nuestra tienda on-line como fabricantes y/o productores, quedaremos sometidos a las normas comerciales generales y la específica del comercio electrónico. También a la de competencia desleal y publicidad para la protección de los consumidores y usuarios.

¿Qué nos va a implicar desarrollar una actividad online de venta directa?

Primero, evidentemente contar con el soporte tecnológico y crear nuestra tienda on-line, para ello y como paso previo tendremos que identificar nuestro nombre en Internet, es decir el dominio que va a aparecer en los resultados de localización, que si podemos vincularlo con nuestra marca comercial (pre-existente o que creemos) mejor que mejor.

Luego tener un alojamiento o hosting para nuestra tienda online con las especificaciones técnicas que necesitemos y siempre teniendo en cuenta las implicaciones que respecto de la protección de datos personales puede tener; ya hemos comentado que a los efectos, no es lo mismo tener un alojamiento en España o Europa que en Estados Unidos.

Tenemos ya la tienda y ahora hemos de elaborar nuestra oferta con el catálogo de productos que deseamos comercializar. Aquí será fundamental cumplir con las obligaciones informativas y de descripción del producto: identificación, características, funcionalidad, precio, impuestos y transporte, así como la disponibilidad y plazos de entrega.

Recibimos los primeros usuarios  y clientes, tendremos que tomar sus datos para cumplir con la entrega de lo solicitado, para la emisión de factura, para el control de las ventas, por tanto, empezamos a manejar datos personales (podemos haber empezado antes si utilizamos cookies en nuestra tienda) y con ello las importantes exigencias (y posibles sanciones) que esta normativa nos impone.

Llegan las ventas y para ello la necesidad de cobrar lo vendido. Ya hemos comentado también distintos métodos de pago y, desde luego, el que parece que no puede faltar es la pasarela de pago, por tanto tendremos que contratar con un proveedor financiero la misma, teniendo de nuevo en cuenta cómo realizar la gestión de los datos financieros que nos faciliten.

Con las ventas llegan las entregas, si de producto físico se trata, y con ello los plazos de entrega, la gestión de pedidos, el transporte y las posibles devoluciones, que requieren la misma (o más) gestión, pero de forma inversa.

Por otra parte, tenemos que poder atender a nuestros clientes, por lo que deberos disponer de un servicio que atienda nuestro negocio.

Una vez superado lo anterior, hemos de ser conscientes que todavía nos queda superar el escollo más importante para convertir nuestro escaparate en una verdadera tienda: los clientes. Poner una tienda de comercio en Internet, es exactamente igual a poner una tienda física en medio del desierto, si nadie la conoce, nadie la visitará, aquí continua la labor del marketing puro, teniendo en cuenta que lo jurídico, bien incardinado en el mensaje comercial, es una herramienta de marketing, de marketing jurídico.




Escrito el  29 Jun 2014 16:21 en Legal  -  Enlace permanente

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